Relente

Relente

En el relente bajo el cielo,
cuando no hay por donde escapar,
cierro los ojos en silencio,
los cabellos entre mis manos,
para espantar el miedo.

No vacila ni se calla,
suspiran notas al viento,
el canto que trae la mar,
me serena, me embriaga,
armoniza el pensamiento.

Las frescas brisas del alba,
mudas, acarician mi sueño,
poco a poco, sacan al día,
como un hilo que se pierde,
palabras de amor eterno.

¡Qué hermoso mar! Te contemplo,
cuando en soledad oía
entre tus olas la música,
guardada desde milenios,
de mensajes y melodías,
que escuchaban mis ancestros…

Jierro


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