En los lugares en que cuando joven
pasaban las estaciones risueñas,
en el río, por el puente o el camino
que iba hacia la ermita a las afueras.
Era el estío hermoso y voluble
arrastrando hojas amarillas y secas
que entraban vagando a su antojo
para llenar el campo de belleza.
A veces, un pensamiento solo,
basta para estar triste o dichoso.
Primavera, Verano, Invierno u Otoño.
Cada una con su especial encanto
para quien guarda recuerdos bellos.
El ido pensamiento, en silencio, nos trae
los besos y caricias de aquellos momentos…
Jierro
