De aquella semilla
que en el suelo cayó,
nació un árbol púrpura,
era el árbol del amor.
Venía de Estambul
llamado Erguván
en las riberas del Bósforo
y en la antigua ciudad
quedó para siempre
su carnet de identidad…
Al pasar por debajo
nos da su energía,
abrazamos su tronco
con la savia viva.
Adorna jardines,
parques y orillas,
algarrobas locas
llaman a sus semillas,
se escapan al aire,
quedan imprimidas
en todos los seres
que quieran recibirlas…
Jierro
