¡Ojalá que llueva!
La tarde violeta anunció el mal presagio.
Leía a la sombra del algarrobo,
cuando un gato carnicero atrapó a la golondrina.
Se la comió de un mordisco, ante una camada de pataletes
que esperaban desde su nido la visita de su madre…

¡Ojalá que llueva!
La tarde violeta anunció el mal presagio.
Leía a la sombra del algarrobo,
cuando un gato carnicero atrapó a la golondrina.
Se la comió de un mordisco, ante una camada de pataletes
que esperaban desde su nido la visita de su madre…
por