Hartos y extenuados de trabajar,
convierte en vano el sacrificio hecho
por los trabajadores de Sanidad.
Nuestro pueblo, nuestra gente, no tiene derecho
a poner en peligro a los demás.
Este gesto tuyo que no piensas,
tentando a la buena suerte,
sin hacer uso de la cabeza,
sin guardar distancias, quedando con gente,
olvidando a otros que sufren tragedias,
postrados en camas, esperando la muerte.
En esta ciudad antigua y sabia,
nos rige una senda precisa y clara,
mientras el virus acecha y atrapa,
no seas cobarde, lucha desde casa…
Jierro
