Las enaguas crujían, apretado el refajo,
la mantilla bordada, el sombrero calado.
Paseaba por las ramblas con alegría.
Cada mañana mirando a lo lejos,
bajo el sol abrasante o la lluvia fría.
Salió el otoño y entró el invierno,
buscando al hombre que era su vida.
Las flores trajeron la primavera,
en verano regresó el barco a puerto,
por el muelle, sentada en la escalera,
le trajo la noticia un negro viento,
la mala mar pagó a CARONTE su impuesto…
Jierro
