Sentada en el banco, distraída,
hablaba entre murmullos con la brisa,
mirando al poniente, enmudeció.
¿Llegará el alba con alegría?
Me quedaré a oscuras con el taró
y triste si no veo la amanecida.
Pasan las estaciones plácidas,
la Tierra gira y siempre es la misma,
tras los montes se demora el sol,
y nos atrapa una vaga melancolía.
Con un suspiro que apenas sintió
en aquel momento mágico del día,
toda música y sonido calló
para volver a la oculta neblina
que cobra sentido cuando amaneció…
Jierro
