Ascendimos deslumbrados por las luces del alba.
La urgencia de llegar, el silencio, la niebla,
el peligro, el encanto de la sierra…
Pisando la capa de humus formada durante siglos
encontramos setas, ramas acumuladas, piedras…
Cada uno avanzaba rumiando en sus sentidos
y anhelando descansar, tendiéndose sobre la yerba,
encontramos ruinas, monedas, ammonites pequeños.
Dábamos voces y el eco nos contestaba desde lejos.
Los madroños con raíces aéreas, el espino albar,
encinas, algarrobos, pinos, tarajes y durillos
por encima de las aulagas, sus copas se quieren abrazar.
Llegamos hasta la cima y divisamos
el río parado en el valle y en sus orillas chopos amarillos…
Jierro
