Casualmente, sin secretos,
aquel mágico instante
quedó guardado en mi cuerpo…
Recurro a menudo, muchas veces,
porque encuentro el consuelo
en aquella mirada intensa
que se paró en el tiempo.
Las palabra de dulzura
que sin decir se dijeron,
fue como si las dos almas
se unieran en un momento,
quedando de la fusión,
un trozo en cada cuerpo.
No sé que es de su vida,
no hemos vuelto a vernos;
aunque flota en el aire
algo que tiene misterio,
que hace que me sonría
sin la intención de hacerlo.
Es mi ayuda día tras día
y empiezo a vivir de nuevo…
Jierro
