Antaño, las abuelas, hacían calcetas al sol.
Hogaño, en el duro banco, navegan en el ordenador.
A las yayas de hoy en día, cuesta calcular la edad,
pues con los labios pintados, pantalones a cuadros y el pelo cardado,
pasan como unas chicas más…
Dicen que estoy muy rara…
Tengo un murmullo aquí dentro
que quiere salir y no sale,
y me estoy reconcomiendo
Y es porque en esta sociedad,
que tanto valora el dinero
la reconcomia es de balde…
