Tiembla la tarde en el silencio,
todo lo débil desaparece,
¡no hay por dónde huir!
Miedo, espanto, remordimiento,
las llamas corren de un lado a otro,
flores, árboles, nidos, pájaros…
El hogar que tanto costó construir.
Los niños gritan por todas partes,
sin poder escapar, dentro de un cerco,
el cielo se ahoga enrojecido,
en el corral indefensos, los animales,
el fuego vivo dando crujidos,
hasta el pinar, recorre calles…
Los corazones se quedan yertos,
en media España y Portugal,
no quedan bosques, será un desierto,
y nuestra tierra llorando está…
Jierro
