La flor del desierto tiene el color del recuerdo.
No me olvido de aquellos colores nocturnos,
increíble conexión de todos los sentidos
a la belleza que como la brisa pasa en segundos,
quedando marcada con la precisión del sonido.
Su mirada de azabache en la noche negra,
serena y profunda, quedó grabada.
A pesar del tiempo y la distancia,
nunca pensé que aquellos días breves
harían de mí algo diferente.
Mi anochecida siempre tendría esperanzas…
Jierro
