La superficie del mar es una página de cuentos,
el sol penetra en el agua y salen burbujas brillando.
Se mece una barca hechizada por los reflejos.
Las nubes pasan haciendo sombra de vez en cuando.
Al trasluz la estampa parece mágica y tornasolada.
Los pescadores echan las redes intuyendo la corriente del viento.
La gente en la orilla hacen yoga o dormitan tumbadas.
Mis mejillas bronceadas reciben la ligera y húmeda brisa.
En conjunto somos parte de un cuadro de tela pintada.
No me canso de mirar extasiada, mi alma se tranquiliza…
El mar de Alborán es testigo de los increíbles encantos
que Sorolla dejó vivos en sus marinas plasmadas …
Jierro
