Una mirada basta
para hablar contigo,
un momento extraño,
lleno de mutismo,
mi atención perdida,
vibra en tu retina,
fija en cada arruga
que el tiempo hizo.
Baila con nosotros
un viento marino,
la vejez en la vida
donde nos quisimos.
Antaño, hogaño…
florece el cariño,
bebiendo los días,
apartando peligros,
con recia dulzura,
se quiebra la tarde,
siguiendo el camino…
Jierro
