Saca de las yeguas

Saca de las yeguas

Cientos de nombres para una sola VIRGEN: Las hay junto al mar para que nos libre de las tempestades, o en pueblos que viven del campo, para que bendiga los sembrados. En los pueblos ricos son lujosas y barrocas, sencillas en las humildes aldeas. Algunas son famosas por sus nombres y tienen fuertes devociones, a otras sólo las conocen y adoran sus devotos más cercanos. Imágenes encontradas en lugares mágicos – religiosos que fueron centros de cultos paganos: como cuevas, árboles o al lado de fuentes y manantiales.

LA SACA DE LAS YEGUAS en DOÑANA es muy remota. La existencia de la raza equina marismeña es milenaria. En la época árabe bajo el mandato de ALMANZOR (siglo X), se le proporcionaba desde las marismas del Guadalquivir, esta raza para la caballería militar.

Es curioso cuando en este siglo X (915), como las potrancas y potros de las marismas del Guadalquivir se menciona por primera vez en ALMONTE «Al-munt». Y llegaban al palacio de MEDINA AZAHARA causando admiración entre los caudillos.

La yegua marismeña no es salvaje, sino asilvestrada. Convive con la Naturaleza, al igual que con el hombre. Esta tradición que realizan los ganaderos se lleva haciendo durante 5 siglos, recogen las yeguas y potrillos que han estado pastando durante todo el año en la marismas de DOÑANA, no sin antes faltar a su cita más especial, la bendición de la VIRGEN del ROCÍO. Son trasladadas hasta los corrales de ALMONTE, donde tiene lugar el marcaje a fuego de potros, así como la venta de algunos ejemplares…

La ganadería de la marismas ha sido afectada por la reducción paulatina de las áreas libres de pasto, fruto de la privatización de las tierras y de sus intensas transformaciones para otros usos como el cultivo de arroz y la piscicultura. Hoy solo unos pocos propietarios conservan rebaños de vacas y de caballos.

El grueso del grupo ganadero está compuesto por por pequeños propietarios herederos de esa tradición pero sin dependencia alguna ya de las rentas ganaderas.

No es tarea sencilla apartar del grupo a aquellas que han de quedarse. Las carreras se suceden una y otra vez y la manada inquieta, se agita y llena el aire de relinchos.

Los yegüerizos, con la cabeza envuelta en un pañuelo ajustado bajo la gorra, conducen al trote a las yeguas por las calles arenosas del ROCÍO, hasta el lateral del Santuario, en un ritual asociado al mundo rociero. La «SACA de YEGUAS» al igual que las «RAPAS das BESTAS» en Galicia, es parte de la identidad cultural de Andalucía…

Jierro


Publicado el

en

por