El nombre de «MARZO» proviene de «MARTIUS», que en latín hacía referencia a MARTE, Dios de la guerra y marcaba el inicio de la primavera y, en la antigüedad, el comienzo del Año Nuevo en el calendario romano.
En el año 46 a. C. JULIO CÉSAR añadió al calendario enero y febrero con lo que MARZO fue desplazado al tercer mes. MARZO simbolizaba el renacimiento, la energía y el inicio de nuevas batallas. Además de la guerra, MARTE era considerado un guardián de la agricultura, por lo que el mes simbolizaba la renovación y el inicio de la vida tras el invierno…
Los IDUS de MARZO corresponden al 15 de MARZO en el calendario romano, marcando el día de la luna llena y considerada una fecha de buenos augurios, aunque en ROMA, se convirtió en sinónimo de traición tras el asesinato de JULIO CÉSAR el 15 de MARZO del año 44 a. C.
SHAKESPEARE dio a los IDUS de MARZO categoría lírica: «¡GUÁRDATE DE LOS IDUS DE MARZO!», le gritó un adivino ciego al líder de la REPÚBLICA «JULIO CÉSAR», en el Coliseo, y éste riendo le dijo al vidente «los IDUS de MARZO ya han llegado», a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado». El resto es historia: MARCO BRUTO (hijo adoptivo de JULIO CÉSAR) fue uno de los últimos en acuchillarlo y fue el momento en el que JULIO CÉSAR dijo su famosa frase «¿Tu quoque, fili mi?» (¿Tú también hijo mío?)…
MARZO suele entrar como un mes de cambios visibles: se estiran las horas de luz en el hemisferio norte, el calendario se llena de conmemoraciones, de derechos y la Naturaleza vuelve a empujar (bosques, ríos, agua, vida silvestre…).
Paradójicamente este MARZO nos ha traído GUERRA, DESTRUCCIÓN y MUERTE que tratan de justificar con un conjunto de elaboradas mentiras; volvemos al tiempo de las cavernas, «LA LEY DEL MÁS FUERTE»…
Saludamos a MARZO con los níveos almendros, las mimosas amarillas y las humildes violetas, quisiera que estas flores sean un preludio de la PAZ que deseamos…
Jierro
