Desde tiempos inmemoriales, en el equinoccio de otoño, los celtas celebraban el fin de la cosecha y el recuerdo de sus familiares difuntos. Se sacrificaban animales para espantar a los malos espíritus y para que la cosecha fuera próspera.
Los irlandeses celtas creían que SAMHAIN era una época en que las almas de los muertos regresaban al mundo de los vivos para visitar sus hogares.
Esta fiesta de los druidas en la que los celtas aplazaban su trabajo cotidiano, los humanos podían visitar el mundo de los muertos y los difuntos podían recorrer la Tierra, los demonios se manifestaban y las hadas revoloteaban…
Esta tradición también se extendió por todos los territorios en los que vivieron celtas, como pueden ser las Islas Británicas, Francia o el norte de España.
En Galicia la celebración del MAGOSTO coinciden con las de SAMHAIN, la tradición del fuego y las castañas, encender hogueras con ramas de tejo o serbal que luego se utilizaban para encender las lareiras de las casas y dejarlas encendidas toda la noche, la costumbre de no recoger la mesa tras la cena y permitir que el alma de algún pariente pudiera alimentarse…
Se creía que era importante ganar el favor de los espíritus y procurar no contrariarlos, para no provocar desgracias, se encendían hogueras y se celebraban competiciones en su honor…
Los inmigrantes irlandeses en el tiempo de la hambruna llegaron a Norteamérica y con ellos llevaron sus costumbres y tradiciones, ahora se llama HALLOWEEN y mezcla el recuerdo a los difuntos y el consumo de frutos de otoño, con otras prácticas «modernas» como el famoso «truco o trato» o la veneración por los monstruos que el cine ha convertido en una atracción desde Norteamérica hasta el resto del mundo…
Jierro
