San Sebastián

Una vez al año, el continuo estruendo de tambores rompe la calma en SAN SEBASTIÁN. En el calendario donostiarra en honor a su patrón el 19 de enero por la noche, las compañías (vestidas de cocineros y de soldados napoleónicos) desfilan por toda la ciudad acompañada por tambores y barriles durante 24 horas en las marchas de música…

SAN SEBASTIÁN se extiende a orillas del mar desde el monte ULÍA hasta el IGELDO, se reparte en dos zonas, la parte vieja y el ensanche moderno que ocupa las margenes del río URUMEA.

En el pequeño funicular rojo subimos a la cumbre del IGELDO cruzando un paisaje al que no hacen justicia las postales: la isla, las playas, las montañas, el mar y los barrios de la ciudad, «es increíble»…

El paisaje que se abre a nuestros pies, no sería lo que es sin la intervención humana, que ha sabido convertir el paraje natural en un maravilloso espacio urbano.

Rodeada de montañas verdes, LA CONCHA es un balcón plácido en un larguísimo paseo frente al océano que sigue la orilla desde ULÍA hasta IGELDO, bordeando playas, escolleras y dársenas con barcos…

Pero el mar tiene muchas caras y en cuanto nos enfrentamos a un horizonte abierto, su presencia se hace apremiante y hasta amenazadora «con el mar no se juega»… al acercarnos al «PEINE DE LOS VIENTOS», el mar golpea la costa, hierve en las fumarolas alrededor de las esculturas de CHILLIDA y arroja su espuma sobre las terrazas…

La BAHÍA DE LA CONCHA es el gran polideportivo de la ciudad. Y en la playa niños y jóvenes disputan durante la marea baja continuos partidos de fútbol y balonvolea…

La calle del PUERTO refleja el ambiente de la PARTE VIEJA: multitud de personas cumplen el rito del chiqueteo a la sombra de las iglesias de SANTA MARÍA y SAN VICENTE, en sus bares con su despliegue de «BANDERILLAS», los famosos pinchos que cubren los mostradores. «TODOS SOMOS COCINEROS», así no es de extrañar que SAN SEBASTIÁN sea una de las capitales gastronómicas de EUROPA.

En este escenario de novela de piratas con tejados rojos de la PARTE VIEJA, los cubos del KURSAAL, dos rocas de vidrio varadas junto al mar, el MUSEO NAVAL y EL AQUARIUM se reflejan en el agua, escuchando todas las tardes los barcos que entran en esta hermosa bahía haciendo sonar la sirena…

Jierro


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