UCRANIA tiene uno de los suelos más fértiles del mundo. Es una tierra oscura y esponjonsa, llamada «Chernozen», burbujeante de lombrices, que produce dos cosechas de trigo al año. Tal riqueza es una bendición y una maldición.
En tiempos de paz, UCRANIA es un granero que alimenta a 400 millones de personas en EUROPA, norte de ÁFRICA y ORIENTE MEDIO. Pero los campos de trigo también son campos de batalla. El tercer jinete del Apocalipsis sigue la estela de la peste y de la guerra. El mundo se dirige hacia una catástrofe alimentaria. La guerra está golpeando una cadena alimentaria global.
Los márgenes de beneficio de los pequeños agricultores en medio mundo se han reducido, o incluso han desaparecido, por el aumento de los precios de los fertilizantes y la energía… Y si millones de agricultores dejan de sembrar porque pierden dinero, los rendimientos mundiales serán menos justos en el momento más inoportuno.
La falta de precipitaciones en el CUERNO de ÁFRICA, que vive la peor sequía en 40 años, se notarán en cascada… El hambre golpeará el el ÁFRICA subsahariana y en ASIA CENTRAL; elevará el precio del pan en EGIPTO y el MAGREB hasta convertirlo en un artículo de lujo y provocará nuevas oleadas de inmigrantes hacia una EUROPA donde la inflación ya está haciendo que las familias tengan que dedicar más recursos a la cesta de la compra… y menos a todo lo demás.
La seguridad alimentaria se debilita en un mundo cada vez más poblado donde 30 países han optado por alzar la bandera del nacionalismo alimentario. La INDIA ha prohibido las exportaciones de trigo para dedicar toda la producción a su propia población: 1380 millones son muchas bocas para alimentar. INDONESIA ya no exporta aceite de palma, y no precisamente por razones medioambientales; y los pollos malayos se quedan en Malasia. Además, el pienso para animales está encareciendo los precios de la carne en todas partes.
Por otro lado, ¿estamos ante la primera guerra climática de las que vendrán con el calentamiento global? El tiempo lo dirá. Pero lo que ya se está viendo es inquietante… con el cambio climático, la insolaridad de algunos países que esperan beneficiarse de ello…
Jierro