Huele a otoño, a candelas. Un mochuelo en un cable de la luz, vigila cada mañana a la amanecida, cuando tras los montes aparece el sol y el cielo se pinta de colores anaranjados y rojizos…
La sequía cae sobre el «Valle del Guadalhorce», los embalses de El Chorro, están casi vacíos y en el Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes se escucha el pitido de algún tren a la entrada de los túneles…
A sus tierras de una riqueza paisajística de huertas de cítricos y olivares, le falta desde hace mucho tiempo el agua de la lluvia…
El río Guadalhorce después de la seca temporada estival y los años de pocas lluvias anteriores, ha disminuido su fuerza y en su curso hay tramos con apenas corriente.
Algunas rapaces vuelan en círculo buscando su alimento, las poblaciones de aves de diversas especies tienen un lugar óptimo para el trasiego y asentamiento en las riberas, además algunas aves la utilizan como lugar de reproducción cada primavera- verano, donde algunas se quedan y otras emigran a África.
La sequía es uno de los eventos climáticos más antiguos documentados, presente en la «Epopeya de Gilgamesh» y en la historia bíblica de la llegada de José en el antiguo Egipto, y el Éxodo de los primeros humanos fuera de África hace 135.000 años.
La sequía es una amenaza constante y cada vez más frecuente. Como consecuencia del cambio climático cada vez hará más calor y lloverá menos en España. Lo que aumenta la evaporación del agua y el peligro de grandes incendios forestales…
El hombre moderno tiene la capacidad de mitigar la mayor parte del impacto de las sequías a través de riegos programados y la rotación de cultivos.
La actividad humana puede directamente desencadenar factores agravantes, tales como la sobreexplotación de la tierra, la extensión incontrolada de los regadíos y la deforestación, que fomentan la erosión y a la capacidad de la tierra de capturar y retener el agua. Por otra parte el agua subterránea está en grave riesgo como resultado del uso excesivo para el riego de cultivos, campos de golf y urbanizaciones…
En la solución ante este problema es fundamental una gestión de los recursos hídricos. Se trata de un reto en el que todas las personas debemos trabajar conjuntamente. Desde los consumidores hasta compañías de abastecimiento, desde agricultores a las industrias, desde las administraciones locales hasta los grandes organismos internacionales, y si para ello, hay que tomar decisiones en los usos del suelo o modelo económico, habrá que abordarlo, porque la sequía ha venido, por desgracia, para quedarse…
Jierro
Imagen: Tyk, CC BY-SA 3.0
