Sin techo

En los campos de cemento sin árboles,
a la puerta del camino de los sueños,
en los arrabales donde empieza la noche,
esperan el amanecer bajo el cielo.

Caminan sin parar entre la niebla,
donde el aire silba sin sosiego,
a veces más muertos que vivos,
cambian un rincón por otro más negro,
y cuando pensaban que estaban protegidos,
el hambre ronda a diario a los SIN TECHO.

Como locos en una vida tan profunda,
atrapados en un constante y azaroso miedo,
maduran los corazones de melancolía,
viviendo con inquietud de los recuerdos,
con milagros imposibles de espuma y viento…

Jierro


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