En las primitivas civilizaciones ya tenemos noticias del masaje. Tanto en CHINA, la INDIA, EGIPTO, GRECIA y ROMA como entre INCAS Y MAYAS se aplicaba en el tratamiento de algunas enfermedades o para fortalecer el organismo. Ejemplo de ello son los gimnasios griegos donde los atletas alternaban los ejercicios con las sesiones de masaje.
Hace tan sólo 200 años que los médicos suecos y alemanes lo sacaron del olvido y, de destacar algún nombre, ENRIQUE LING (1776-1839) fue el fundador del Instituto Gimnástico Central de ESTOCOLMO, recopilando el trabajo de gimnastas pasados y contemporáneos, llegó a crear lo que hoy entendemos como «GIMNASIA SUECA» y que se emplea con fines preventivos y terapéuticos…
GEORGI, uno de sus discípulos publicó en francés las ideas de LING en las que incluía además el masaje. Enseguida fue popularizado por sus seguidores, y llevaron sus enseñanzas a la mayoría de los países europeos convirtiendo a AMSTERDAM en el centro principal del masaje hacia finales del siglo XIX.
En el siglo actual han aumentado las experiencias, publicaciones, técnicas y sistemas de masaje. Se habla de masaje reflejo, quiropráctica, masaje del tejido conjuntivo, métodos de masajes mecánicos (con vibradores, agitadores, almohadillas de presión alternante, generadores de impulso de presión y otros sofisticados aparatos)…
El masaje tiene evidentemente un origen instintivo. Podríamos considerarlo como la práctica terapéutica más antigua. Hoy en día sus posibilidades curativas van más allá de lo que en general se cree.
Ser masajista es una dura profesión. Los esfuerzos prolongados y repetidos a veces en posturas incómodas son verdaderamente fatigosos. De ningún modo será posible un masaje con el masajista o el paciente irritado o alterado. Psicológicamente quien realiza un masaje ha de vivirlo, al igual que quien lo recibe, es en el masaje donde la relación terapeuta-paciente es más directa.
La mente en sincronía con los dedos han de expresar las ansias de curación sobre el cuerpo pasivo y expectante del paciente. Este ha de entregarse con entera confianza y de este buen quehacer de ambos surgirán los resultados positivos…
Jierro
