Te fuiste, igual que Platero,
un día final de invierno,
tu vida feliz y sencilla,
infancias llenas de recuerdos,
dejaste, aunque no eres viejo,
los niños, carreras y juegos…
Cantan los mirlos quietos,
anuncian tu despedida,
al aire dicen los versos,
en el huerto «Los Limones»,
donde tienes un nuevo sueño.
¡KIKO AMIGO! Vendrá la niña
y llevará zanahorias y flores,
al pie del olivo ceniciento,
me hará preguntas, ansiosa,
de saber que es lo que pienso,
no quiere que yo esté triste,
ni que olvide la alegría
de tus relinchos inquietos,
de tus trotes juveniles,
que ahora, harás en el cielo…
Jierro
