Toros y dehesas

Que la TAUROMAQUIA es abominable es cada vez menos discutible, sin embargo los encierros gozan de BULA. Desde la antigüedad clásica, el toro ha sido considerado como un animal totémico que encarnaba las cualidades de los dioses (fuerza, valor y nobleza). Por ello, el hombre, en su afán por igualarse al dios, ha retado desde hace milenios a los toros desde GRECIA hasta ANATOLIA.

El encierro de PAMPLONA no es otra cosa que una manifestación moderna de dicho reto. Los toros que corren en PAMPLONA superan los 600 kilos de peso, los astados que protagonizan el encierro se escogen entre los de mayor tamaño, trapío, pitones y seriedad de cara de las mejores ganaderías españolas.

Los encierros de SAN FERMÍN tienen un origen medieval en la «entrada»: los pastores navarros traían a los toros de lidia desde las dehesas de la ribera de NAVARRA hasta la Plaza Mayor, que servía de coso taurino…

El TORO de LIDIA es una figura central, tanto en los encierros como en las corridas de toros. Sin TOROS de LIDIA ni habrá dehesas ni ganaderías. Cuando hace tiempo visité una dehesa en SALAMANCA, quedé gratamente asombrada de como vivían allí los TOROS. Prados, encinas y estanques. Los mayorales a caballo guiaban a los novillos con sus perros y unas garrochas de madera. Conocían a cada TORO por su nombre, por el color, tamaño, por sus cuernos, criaban y querían a los animales, aunque su destino fuera una plaza de TOROS.

Los TOROS en PAMPLONA corren con sus hermanos y los mansos por las calles (preferible a ir encajonados en un camión a la plaza)… ¡Y la corrida! Hay que poner como ejemplo los TOROS en PORTUGAL, donde no hay suerte de muerte real sino simulada. Por no verlo, no deja de ocurrir, es el final de su vida, y eso es lo que pasa cada día en los mataderos. Y es cierto que sin corridas la raza de TORO BRAVO desaparecería. Económicamente, no tiene sentido criar animales en la dehesa para carne. Y las mismas dehesas, sin el sentido que les da la cría del TORO no tendrían el mismo futuro…

Los morlacos y los mozos se dan cita a las ocho de la mañana en el ENCIERRO, que es el acto central de los SANFERMINES y convierte a estas fiestas en un espectáculo inimaginable en cualquier otro lugar del mundo. Comienza en los corralillos de SANTO DOMINGO. Tras el lanzamiento de dos cohetes, las reses salen en tropel para recorrer tras los mozos los 825 metros que separan la puerta de los corrales de la plaza de TOROS en un tiempo medio de entre 3 y 4 minutos.

El ENCIERRO tiene un preámbulo especialmente emotivo. Los mozos o mozas levantan sus periódicos enrollados y cantan frente a la imagen del Santo, colocada en una hornacina en la CUESTA de SANTO DOMINGO:

«A SAN FERMÍN PEDIMOS, POR SER NUESTRO PATRÓN, NOS GUÍE EN EL ENCIERRO DÁNDONOS SU BENDICIÓN.»
¡ VIVA SAN FERMÍN !
¡ GORA SAN FERMÍN !

Jierro


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