Un mes de junio locuelo

Un mes de junio locuelo

Sobre el tejadillo mojado,
caen las glicinias malvas,
¡qué frescura desprende la tierra!
en la tibia fragancia que han dejado,
los heliotropos y las madreselvas.

En la grata sombra del fresno,
la niña echaba la siesta,
la perra «Flora» a su encuentro,
sacudía agua de sus orejas,
miraba y vigilaba su sueño,
mientras jugaba con la piña seca.

También dormía el campo lejano,
con una gran nube en la colina,
en un mes de junio locuelo,
al sol de la tarde descolorida,
con olores de jaras, cantuesos…
entre luces naranjas y amarillas…

Jierro


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