Se escuchó un rumor en la marea,
el llanto de los niños, voces rotas,
el llanto en el vientre de las madres,
muchedumbre sedienta en la patera,
ateridos y muertos de frío,
enmedio de un mar sin fronteras.
Las injurias llegaron a borbotones,
aisladas como flores marchitas,
tragadas en la oscuridad de la noche,
en el extraño paisaje se perdían…
Las manos entrelazadas de los hombres,
por encima de todos los vallados,
como hermanos de sueños y fantasías,
de lenguas diferentes, de semejantes heridas,
la eterna lucha en común por la vida…
Jierro