Una vía de acceso a lo esencial

Una vía de acceso a lo esencial

Para las personas, llega un momento en que las palabras de los otros y la Naturaleza entera son equiparables briznas de paja que atizan un fuego interior.

El hombre moderno y la mujer moderna, atentos a lo profundo de su interior, buscan cada vez más por sí mismas las respuestas a las cuestiones que se plantean con respecto a su perfeccionamiento y a su encuentro con la misteriosa PRESENCIA que habita dentro de ellas.

Insatisfechas y desorientadas por una civilización técnica que tiende a deshumanizar y a arrojar en la confusión los valores espirituales, muchas personas buscan una vía de acceso a lo esencial…

Pueden tratar de hallarla en los sistemas, en los caminos trazados poco a poco en el transcurso de la historia, y ello hasta el día en que se dan cuenta de que su FUENTE se encuentra en ellas mismas.

Está en ellas y no fuera de ellas, cada persona posee su singularidad y su propia vocación, a ellas corresponde elegir un camino, aunque éste es largo y raramente se alcanza la cumbre donde se hace posible descubrir la belleza y la perfección de nuestro interior.

Las personas que van de un médico a otro porque se sienten enfermas, olvidan que ellas mismas son su mejor terapeuta. Buscar constantemente una ayuda exterior es, la más de las veces, huir de uno mismo…

Cuando sobrevienen las dificultades inherentes a la vida humana, el consejo de un sabio puede estimular, pero no es eficaz hasta que no es comprendido e interiorizado.

Cuando hay recogimiento y concentración, cuando la persona se sorprende a sí misma en la soledad, ésta suele ser aplastante, sin embargo nos perdemos fácilmente por la intelectualidad, por la ignorancia y por la falta de hambre de LUZ…

Ningún sueño que escape de la emoción del espíritu: sufrimientos y alegrías, fracasos y éxitos, adquieren sentido y son siempre beneficiosos para las personas. «NO TRATEMOS DE HUIR DE NUESTRA MORADA»…

Jierro


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