VEINTICINCO de ABRIL, primavera roja,
tanto en ITALIA como en PORTUGAL,
una corona alegre hecha de viento,
con música de lloradas lágrimas,
de palabras vivas en los campos yermos,
de manos cargadas de semillas,
de corazones que abrazan sueños…
¡Y dime si es cierto!
Es cierto que vivimos del recuerdo,
como locos adivinos de la nada,
cobijados de optimistas pensamientos…
Cuando pienso en un fusil sin balas,
en la boca un clavel o una amapola,
contra bombas y granadas…
Entonces siento dolor:
Dolor de personas acorraladas,
de las que sufren la codicia,
del hambre y del frío
Y que esperan la libertad y la justicia…
Jierro