Verdolaga

Verdolaga

En la antigua ROMA, escribió en su «Historia Natural», PLINIO el VIEJO, que llevar la raíz de la VERDOLAGA colgada al cuello servía como amuleto para curar la tortícolis. En la medicina griega se utilizaba para el estreñimiento y la inflamación del sistema urinario.

En el lenguaje de las plantas, la VERDOLAGA se asocia con suelos difíciles donde ella crece y florece con pequeñas y bonitas flores siendo generosa y resistente. Las VERDOLAGAS colonizan suelos arenosos y arcillosos sueltos, ricos en nutrientes. Se pueden encontrar como planta pionera en jardines, campos, a lo largo de caminos y en grietas del pavimento…

La VERDOLAGA es una planta rastrera de hojas carnosas que se usa tanto como alimento (ensaladas, sopas o guisos) como en remedios naturales. Tanto las hojas como las flores son comestibles. Resiste la sequía y se adapta a cualquier tipo de tierra, incluso a suelos pedregosos. Crece muy bien a pleno sol y contiene vitaminas A, C y E. La planta es tóxica para perros, gatos y caballos. Sin embargo, la VERDOLAGA es una planta beneficiosa que posee propiedades medicinales, pues es diurética, antioxidante y antiinflamatoria, además es una de las fuentes vegetales más importantes de omega-3.

Es una buena opción para sustituir al pescado en las dietas de personas vegetarianas o veganas. Es capaz de controlar los niveles de azúcar en la sangre, además de aumentar la sensibilidad a la insulina. También protege al cuerpo contra el envejecimiento precoz, fortalece el sistema inmunitario e incluso disminuye el riesgo de surgimiento de cáncer.

Cuando son aplicadas sobre heridas y quemaduras, las hojas trituradas, la VERDOLAGA, acelera el proceso de cicatrización. Las personas con problemas renales no deben comerlas…

En GUANAJUATO (México) existe un monumento de piedra con una leyenda de las VERDOLAGAS. Cuenta esta leyenda que dos amigas acostumbraban a subir a un cerro a cortar VERDOLAGAS y, como no existían secretos entre ellas, un buen día hablaron de sus amoríos. Intercambiando frases de sus intimidades sobre sus respectivos galanes mientras recogían VERDOLAGAS, a una de ellas, se le ocurrió mencionar el nombre de su «don Juan». Al oírlo su amiga, se puso loca de furia porque resultaba que el galán de quien se trataba era el mismo. Se pelearon violentamente y, de acuerdo con las ideas religiosas, cuando las comadres pelean, «se las ven como el demonio» y así se quedaron convertidas en piedras… La gente dice que el sonido del viento en las piedras son los murmullos y susurros de sus peleas…

Jierro

Imagen: Júlio Reis, CC BY-SA 2.5, vía Wikimedia Commons


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