viernes, 06 de agosto de 2021 – 06:46

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El abandono masivo del mundo rural que comenzó en la década de los 50, convirtió aldeas y pueblos en escenarios fantasmales, provocando un despoblamiento rural de negativas consecuencias.
Muchos pueblos y aldeas ubicados en zonas montañosas, quedaron semivacíos y, en el peor de los casos, totalmente deshabitados. Las precarias condiciones de vida en las que se encontraban los antiguos habitantes (faltos de recursos económicos, carencia o deficiencia de servicios educativos y sanitarios, mala comunicación,etc…) fueron motivos más que suficientes para buscar nuevas expectativas de futuro en otro lugar.

Otras razones de fuerza mayor que propiciaron el abandono de pueblos fueron la construcción de pantanos y reforestaciones masivas dejando a los habitantes sin tierras ni medios para subsistir, cuando no anegados bajo las aguas.
En toda España existen más de 1000 pueblos abandonados.
La torre de una iglesia emergiendo del agua, o los tejados de algunas casas todavía no derrumbados delatan la presencia de lo que antaño fue un pueblo lleno de vida.

Todo aquel que haya tenido la oportunidad de visitar un pueblo abandonado habrá experimentado esa extraña soledad que invita a imaginar la vida que hubo en otra época. Al marchar sus habitantes dejaron como testimonio de su presencia las casas vacías, ocupadas después por zarzas y espinos, perdiéndose un legado cultural irrepetible.

En los últimos tiempos, se ha hecho patente un retorno al campo reivindicando una vuelta a la naturaleza para recuperar los valores tradicionales. Producto de este cambio es el gran auge que ha adquirido el denominado » turismo rural » que ha ayudado a recuperar y rehabilitar un gran número de edificios y aldeas que se durmieron en el olvido.
Empezar a reconstruir las casas de un pueblo o aldea no es tarea fácil, hace falta además de un respaldo económico, ganas, ilusión, esfuerzo y mucho tesón.
Se experimenta también con las energías alternativas como los paneles solares …

En la provincia de Huesca, Lanuza es uno de los numerosos pueblos en recuperación. Esta localidad oscense del hermoso Valle del Tena ha resurgido en el tiempo tras haber sido abandonada por parte de sus vecinos.
Gracias a programas emprendidos desde 1984 por tres ministerios (Educación y Ciencias, Obras Públicas y Transporte y Agricultura) con inversiones millonarias : Búbal (Huesca), Granadillas (Cáceres) y Umbralejo (Guadalajara) participan en tareas relacionadas con la agricultura y ganadería y en programas con estudiantes que participan en la vida de estos pueblos integrándose en la Educación Ambiental y el respeto por la Naturaleza…

Jierro


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