Envuelta en el olor a salitre que traía venteando el Levante,
vi, en mi verde mirada, los ojos que despedían chiribitas,
los labios morados y las manos enredadas de un niño
en una cometa que había salvado de las olas…

Envuelta en el olor a salitre que traía venteando el Levante,
vi, en mi verde mirada, los ojos que despedían chiribitas,
los labios morados y las manos enredadas de un niño
en una cometa que había salvado de las olas…
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