Es constante y cada día
educa, besa y vincula
y a cada pregunta le dice
una réplica adecuada.
Le da a su curiosidad, respuesta,
y ella mariposa voluble
como una luz de estrella,
vacilante y olvidadiza,
parece que no quisiera
aprender las cosas nuevas.
Como en un sueño real
torna a esta hora apagada,
con bella y profunda sonrisa,
envuelta en pura gracia,
desde el balcón abierto
hace piruetas a la brisa
con la música de la estancia,
y cada nota juega en su cuerpo,
bailando a la luna de plata…
Jierro
