viernes, 14 de agosto de 2020 – 07:36

viernes, 14 de agosto de 2020 – 07:36

La mañana era espléndida, llena de sol caliente.
Al poner sus manos en la piedra rugosa,
prometió volver algún día, a aquel lugar lejano y diferente,
de una suave belleza con cortinas de árboles y sombras.
Galopar en el maravilloso caballo tordo y perderse
por los estrechos senderos que se diversifican hacia el oeste…
Vivía en un paraíso y no quería alejarse
ni que su trabajo con los inmigrantes le amargaran la vida.
Sintió un sobresalto en su corazón sereno
y tuvo un impulso de arrepentimiento y energía…
Me acerqué, le abracé y le hablé irritada.
Él no pudo contener las lágrimas…
El destino de miles de inmigrantes está en nuestras manos,
hay que implicarse y luchar con rabia;
la organización y la conciencia colectiva, unidas,
forjan el camino hacia una sociedad justa

DONDE TODOS LOS SERES HUMANOS PODAMOS VIVIR CON DIGNIDAD…

Jierro


Publicado el

en

por