Ese atractivo olor a sal y mar
que acompaña tus gestos, tus sonidos,
envuelve al aire de donoso aroma,
dulcemente embriaga y nos aturdimos.
Con esa gracia, criatura afortunada
resplandeces como el carbón encendido,
tu alegre charla, cariños, sueños,
nos hace olvidar a nosotros mismos.
Estar a tu lado nos trae aire fresco,
a nosotros, abuelos pensativos,
que quedamos embelesados y absortos,
con un ser tan travieso y pequeñito,
hace que los días siempre sean cortos…
Jierro
