Noche de enero lunada,
anuncia la amanecida,
el canto del gallo a distancia,
estoy dentro de mi cuerpo
y vuelo por las montañas,
me llegan sueños ligeros,
dormida en la nostalgia.
Iré a buscarte de nuevo
a la orilla de la playa,
sé, que tú, siempre escuchas:
mis quejas, mis esperanzas…
Y sonará esa música
en la ribera salada,
cayendo copos de nieve,
tornando la arena en blanca
capa de armiño que cubre,
mis pisadas solitarias.
Un rayo de sol duerme
en la tibia luz callada,
y con brisa marina envuelve,
los pliegues de mi añoranza,
ansiosa de huir y otra vez,
regreso a la paz de mi casa…
Jierro
