El hombre del violín que toca en la calle,
no es consciente de tanta belleza.
Las notas flotan perfumadas de esencia de amor y de penitencia.
Ajeno al espectáculo que le rodea, cierra los ojos y parece que vuela.
Es como si el viento lo llevara, a un lejano viaje, a otras latitudes y otra existencia…
