Si hay algo insoportable en las llamadas visitas guiadas es el fervor nacionalista, patriotero, localista que algunos guías quieren contar para demostrar hasta que punto su pueblo o su ciudad es importante.
Un colega miembro de un grupo en Cataluña relataba con entusiasmo a un grupo de franceses las hazañas y glorias de aquellos reyes catalanes difuntos; casi media hora se pasó ensalzando sus dinastías y su poder, pero no dedicó medio minuto a explicar que aquellos monarcas lo habían sido realmente de ARAGÓN, dado que Cataluña fue un mosaico de condados .
El tal Reino de ARAGÓN habían dejado de enseñarle en la escuela, el instituto o la universidad…
Otro tanto pasaba al otro lado de la Península Ibérica, en Galicia, explicando una guía a un grupo de congresistas en lengua gallega, convencida de que todo turista tiene la obligación de comprender el gallego. Y lo mismo en las oficinas de turismo que mandan imprimir mapas, folletos, y señales de carreteras: casi siempre, sólo en su lengua exclusiva, lo cual es un eficaz modo de ahuyentar a los visitantes de otras lenguas…
Un turista responsable podría ir coleccionando mentiras históricas, comparaciones ridículas, opiniones sectarias, falsificaciones de cualquier verdad etc…
«No es suya la culpa, es lo que le han enseñado»
Aunque cierto es también que de vez en cuando se tropieza con guías serios y cultos que afortunadamente no se han integrado en esa intolerante y fanática cofradía de nacionalistas furiosos…
Jierro
