viernes, 24 de julio de 2020 – 06:44

viernes, 24 de julio de 2020 – 06:44

Ritualmente vestida de negro
hubiera querido morir abrasada,
en la hoguera secreta y enigmática
donde purificada por el fuego,
no me encontraría desamparada.
Su corazón fogoso me conducía
a una vida fascinante y turbulenta,
el ir y venir hasta la madrugada
por las tabernas y cervecerías,
brindando al aire por nada.
Saltaba a la vista su hermosa apostura
y mi hambre atrasada aumentaba,
sus espontáneas palabras llenas de esencias,
impregnaban los lugares donde eran escuchadas…
Tuve que buscar un nuevo alojamiento
donde albergar mi amenazada independencia.
A través de las ventanas de oxidados hierros
me escondía por donde trepaba la yedra .
Tomaba interminables tazas de té negro
y echaba de menos el viejo pañuelo violeta.
¡Que tal vez! En un banco dejé abandonado…

Jierro


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