Debajo del árbol he puesto
un ramito de violetas,
para que presuma contento
del regalo que les deja,
sin duda Papá Noel,
San Nicolás o un Rey cualquiera.
No importa como se llama,
pues él sueña como los niños
que saltan desde la cama
y llegan hasta sus pies,
de puntillas y con misterio
a desenvolver los regalos
que en NAVIDAD ha protegido,
para gozar en su fiesta
de los gritos cristalinos
y las caras de sorpresa
que con el árbol han compartido…
Jierro
