viernes, 26 de marzo de 2021 – 06:27

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Fue don Antonio Chacón el primero en darse cuenta de las posibilidades de CARACOL, lo presentó al concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, organizado por FALLA y GARCÍA LORCA, y CARACOL fue uno de los ganadores.
Él se vendió siempre como intérprete del cante gitano más puro y se consideraba de la escuela de MANUEL TORRES.

En la vida de Lola, no existe límite, entró la verdad y la fantasía.
En un barrio gitano de Jerez nacía LOLA FLORES que con 10 años bailaba encima de la mesa del bar de su padre.
La vida de LOLA se iba escribiendo a gran velocidad y después de su primer amor con el guitarrista «El Niño Ricardo» se encontró con MANOLO CARACOL.
LOLA con 14 años menos que MANOLO parecía una niña con una mata de pelo largo y negro ensortijado y MANOLO un señor mayor.
Vivieron una relación personal y profesional llena de pasión, celos y broncas…

Había pasado una guerra y aquella LOLA lo embrujaba; aunque MANOLO era un hombre casado, el querer lo rejuvenec’ia, lo emberrechinaba, y los teatros se emocionaban con aquellos amores prohibidos:
dos monstruos frente a frente, dos temperamentos, dos plenitudes, dos poderíos…
Su carta de presentación con letras grandes decía:
«LOLA FLORES y MANOLO CARACOL PRESENTAN ZAMBRA 1944», «NOCHES DE ESPAÑA DE LOLA Y MANOLO», por esos caminos del amor y el arte.

Lo que la iglesia no había unido lo separaron los hombres. Su separación fue una tragedia artística y una pérdida para el flamenco.
Desde entonces, cada vez que LOLA, ya sola, pedía limosna de amores, los que llenaban los teatros de España pensaban que se la estaba pidiendo a MANOLO CARACOL.

Cuando cantaba MANOLO CARACOL sobre el amor en una reja de cartón piedra eran sus propios sentimientos sobre LOLA FLORES…

El arte de LOLA FLORES cruzaba fronteras y allí donde actuaba enamoraba al público.
Es célebre aquel titular del NEW YORK TIMES:
«No canta ni baila, pero no se la pierdan».
Se puede decir que la bata de cola era una de sus señas de identidad, se movía en el escenario con un arte inimitable…

La Faraona, cantaora y bailaora, genio del folklore español, trabajadora impenitente, supo canalizar su duende e innato talento y convertirse en «una de las más grandes del siglo»…

Jierro


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