Vuelvo enamorada a Lisboa,
a pasear en sus jardines floridos,
a sus playas blancas y arenosas…
Donde el Tajo en su estuario
se abraza con el Atlántico,
los barcos emiten pitidos,
atracando en el puerto despacio.
Tras las murallas viejas,
me acompañan sublimes palabras de
CAMOES, PESSOA, SARAMAGO
y me llevan a la TORRE DE BELEM
a despedir a navegantes del pasado.
A bordo del tranvía 28
recorro el barrio da Graça,
Mouraria, Madragoa, Chiado…
Atravesando calles empinadas
con fachadas de bellos azulejos,
aceras de mosaicos empedradas.
Respiro el aire que envuelve
y mueve la ropa tendida de ALFAMA …
Se para el elevador amarillo
en el «CAFÉ DA NICOLA», lugar de encuentro,
estoy en la PLAZA DE ROSSIO
y me traslado al encanto de Cádiz y La Habana,
escuchando habaneras, fados y flamenco…
Jierro
