LAS LAVANDERAS
El lavadero entre los siglos XIX y XX junto con las tabernas y las tiendas de alimentos fueron núcleos de sociabilidad del pueblo, y en los lavaderos concretamente era donde las mujeres hacían puesta en común de los problemas que afectaban a la sociedad, al igual que en el mercado constituyeron lugares privilegiados para la circulación de la información en los barrios.
Está imagen ha quedado muy ligada al «cotilleo».
En el lavadero coincidían mujeres que lavaban para su familia, criadas y lavanderas profesionales, que lavaban semanalmente la ropa de familias o instituciones.
En 1903 la Revista Blanca publicaba un extenso artículo titulado «La independencia económica de la mujer en el siglo XX» en el que se reclamaba la importancia de que las mujeres proletarias dispusieran de cocinas económicas y lavaderos municipales.
En el programa electoral de PABLO IGLESIAS en 1910 aparece la reclamación del lavadero municipal.
El carácter femenino del trabajo de lavandera propició un entorno poco separado del trabajo de cuidados, en 1871 se inaugura en Madrid
» LA CASA ASILO DE LAVANDERAS». para dar albergue a los niños, mientras ellas trabajaban.
Hubo muchos conflictos sociales y laborales protagonizados por lavanderas en todo el mundo.
También frecuentes fueron los conflictos de carácter local, como el que llevó a amotinarse a las lavanderas de Madrid por desavenencias con el reglamento interno del lavadero, la prensa de la época refleja una actitud decididamente insumisa ante el pago de tributos por parte de las mujeres, por la poca consideración moral ante el trabajo físico femenino.
Según la historiadora Carmen Sarasûa, las posiciones que las lavanderas tenían para desempeñar su trabajo eran consideradas por algunos como «poco decorosas», lo que llevó a que se hicieran algunos lavaderos cerrados.
Tuvieron que soportar la poca consideración socia de su trabajo, las bajas remuneraciones y el 1 de junio de 1907 se pusieron en HUELGA las lavanderas de LA CORUÑA , se organizaron formando una asociación propia, repitiendo hojas con los nuevos precios y reivindicando la insalubridad de los lavaderos en los que trabajaban.
La canalización del agua y la llegada a las casas del agua corriente fue el comienzo del fin del oficio de lavandera.
El rodar del siglo XX fue puliendo la imagen de la lavandera, asociando el recuerdo de su imagen arrodillada sobre la tabla, sin reparar en la artrosis, los sabañones y las enfermedades bronco respiratorias.
Nada quedó de la imagen romantizada que trasladan las fotografías de aquellas mujeres a las orillas del río…
Jierro
