Nuestras almas, tan unidas.
Nuestras vidas, separadas.
Existen unas barreras,
de tu casa y de mi casa.
Tus amigos no son míos,
los míos, no te hacen falta.
No podemos impedir,
nuestro entorno y la distancia.
Tu vida ya está formada,
si algún día nos vemos
por las calles o en la plaza,
lo mejor será ignorarnos
aunque nos duela la falta.
Quizás, lo más razonable
es mirar hacia otro lado
aunque de inmediato no sé
si mis pies me harán caso.
Podemos poner una tirita
a la herida emponzoñada
tal vez, si la tapamos
con mucho mimo curara…
Jierro
