Con la fiesta de San Silvestre,
pasamos de un año a otro,
campanadas, champán, cohetes,
adornos, sedas, estilismos…
Aunque otra vez el maldito virus,
tiene a mi pueblo cautivo.
¡Cómo se pasa la vida!
Tan cerca de aquella infancia
y qué lejos de aquellas risas…
Es la fiesta del que espera:
El roce de los besos,
lo que ya casi no es nada,
el aire limpio y bello,
burbujas en la bebida,
farolillos alegres que bailan…
Por la plaza encendida,
el reloj como sol vivo,
empieza con los cuartos,
uvas, gritos, vocerío…
¡SALUD Y FELIZ AÑO!
Con abrazos muy distintos…
Jierro
