Muchos de los conocimientos ancestrales sobre el mundo rural se están perdiendo a gran velocidad: artesanía, antiguos oficios, refranes…
El desactivar los mecanismos capitalistas (deudas, ocio superficial, relaciones tóxicas…) rebaja los estados de ansiedad y el amor hacia lo silvestre muestra la realidad de la vida en el campo.
En el campo se vive bien, como se vive mal. Hay días alegres y los hay tristes, pero cada vez son más las personas en que la opción de vivir en el campo les resulta una elección más acertada para familias, parejas y gente soltera.
Y es que no es lo mismo despertarte y ver otro bloque de pisos con el consiguiente ajetreo diario, que despertarte y ver por la ventana las montañas de colores apaisajados que saben a tranquilidad.
Vivir en el campo te aleja de la contaminación del aire, de los ruidos, te permite conocerte a ti mismo y ser consciente de las cosas que te importan de verdad en la vida… Aunque sí eres un ser sociable, si eres amante de los eventos culturales o artísticos, para disfrutar de los momentos libres, el campo no es el lugar, hay que buscar otras alternativas: senderismo, deportes al aire libre…
En los últimos años, la tendencia de los jóvenes a abandonar el campo y los pueblos para irse a vivir a las grandes urbes, se está invirtiendo o, al menos, este éxodo ya no es tan masivo.
Vivir en la ciudad supone un tipo de vida concreta y monótona. Sin embargo, en el campo o en los pueblos puedes barajar muchas opciones, te das cuenta de lo que puedes llegar a hacer, y no sólo por ti sino por los demás, por los tuyos, por tu comunidad… Y todo esto junto y en equilibrio te da libertad…
Si hay un pueblo cercano también puedes disfrutar de eventos locales, festivales, mercados y una variedad de actividades para integrarte en la comunidad local.
Si la gran ciudad te atrapa con su rutina hipotecando el tiempo en un futuro incierto, la necesidad de cambio va creciendo, tomando posiciones prioritarias en el espíritu y el deseo se vuelve tan firme que a pesar de la falta de comodidades, del trabajo… el lugar donde vivimos aporta al campo emocional una prioridad en el proyecto de vida…
Jierro