Del campo me vine al mar,
en el mar he de morir,
para en polvo regresar,
hacia los montes azules,
donde la cima divisa,
de lejos el Mar de Alborán.
Y desde allí he de ver,
el sol de la primavera,
que amanece y anochece,
un día tras otro día,
eterno en la soledad.
Y vendrá un tiempo futuro:
creativo, luminoso, original…
Pero igual que nosotros,
también tendrán que luchar,
¡Nada dura, es verdad!
Y el querer es poder,
que siervos o libres seamos,
depende de nuestra voluntad…
Jierro
