VOLVORETAS, llaman a las mariposas gallegas,
posan sobre los campos de brezos rosa,
con arreboles de purpurina violeta,
en el aire: libres, al sol juegan,
dibujos de colores en los vestidos,
como en carnaval, sus alas de seda,
leyenda en el campo solitario,
por el silencio de la galaica sierra,
besan al romero y al tomillo,
bailan con sus amigas las libélulas.
En el intervalo del verano a otoño,
«Veranillo de San Miguel o del Membrillo»,
guarda mi corazón un viejo canto,
en este día claro de nubes agrias,
danzando en una fiesta de verdiales,
con sombreros de espejitos y flores disecadas,
imploro al hada y a su varita mágica,
a la lluvia de octubre en luna menguante,
y que la dama de LA HEDIONDA rece su plegaria…
Jierro